Capital: dentro de poco se podrá generar energía solar en casa y vender el excedente

Alejandro Visentini y su familia son “prosumidores”. En el techo de su casa, en el barrio La Esmeralda, de la ciudad de Santa Fe, tienen siete paneles solares con los que se abastecen de energía eléctrica. Algunos meses del año, su factura de luz llega en cero pesos, y hasta reciben pagos de la Empresa Provincial de Energía (EPE) por el excedente que inyectan a la red.
A nivel nacional avanza un esquema similar con la implementación de la ley nacional 27.424 – Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable Integrada a la Red Eléctrica Pública-, que establece que todo usuario tiene derecho a generar su propia energía.
La ley tiene dos partes. La primera, regula cómo funciona el sistema y, la segunda, crea mecanismos de promoción como un fondo fiduciario -para otorgar préstamos, garantías, aportes de capital- y créditos fiscales.
Para acceder a estos incentivos, que todavía no están disponibles, es necesario que las provincias adhieran a la ley. El jueves último, la Legislatura de la Ciudad aprobó la adhesión y, de este modo, se suma a las ocho provincias que ya lo hicieron: Córdoba, Mendoza, Tierra del Fuego, Tucumán, San Juan, Catamarca, Chubut, Chaco.
En paralelo, se designó al Banco de Inversión y Comercio Exterior SA (Bice) como fiduciario del Fondo para el Desarrollo de la Generarción Distribuida (Fodis) y se aprobó el modelo de contrato de fideicomiso. Los detalles figuran en la disposición 62/2019 de la Subsecretaría de Energías Renovables y Eficiencia Energética, publicada el jueves pasado en el boletín oficial.
Pero más allá de estos pasos administrativos, lo central para que el sistema funcione es que las empresas distribuidoras, como Edenor y Edesur, realicen modificaciones técnicas y de facturación.
Por un lado, es necesario instalar medidores bidireccionales, que no sólo registren la energía consumida sino también la inyectada por el usuario a la red. Por el otro, que se establezca un precio a la energía provista por el usuario. La ley y su reglamentación establecen que se esa tarifa tiene que ser equivalente al precio que la distribuidora paga en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), incluida la tarifa del transporte. Este valor osciló entre los $2,49 y $2,76 el kilowatt hora (Kwh), entre el 1 de febrero y el 30 de abril de 2019, de acuerdo al último informe mensual sobre MEM por la Comisión Nacional de Energía Atómica. Este valor no incluye los cargos de transporte ni distribución desde las estaciones transformadoras a los usuarios.
Pablo Hacker, responsable de Relaciones con los Medios de Comunicación de Enel, la compañía italiana que controla Edesur, indicó a la La Nación: “Establecer el precio es un trabajo que tenemos que hacer en conjunto con el Estado, porque el nuestro es un mercado regulado”. Con respecto a los medidores, indicó que Edesur ya instaló 16 mil dispositivos inteligentes que, entre otras funciones, permiten hacer las mediciones bidireccionales de consumo e inyección.
En el Gobierno aclararon que el objetivo principal del programa no es que al usuario le convenga vender energía al distribuidor sino que se autoabastezca y lo haga a partir de fuentes renovables. “Queremos que baje la demanda y que al usuario le convenga autoconsumir antes que entregar a la red”, explicó a La Nación Maximiliano Morrone, Director Nacional de Promoción de Energías Renovables.
Los usuarios interesados, indicó el funcionario, tienen que ingresar al sitio oficial de generación distribuida y comenzar allí el trámite. Hasta ahora, las distribuidoras que figuran en el sitio como inscriptas al sistema son Edenor, Edesur, EPEC (Córdoba) y dos de San Juan (DEC y Energía de San Juan). Edenor comenzó el año pasado con tres pruebas piloto en San Miguel y San Fernando. El Gobierno espera que en los próximos dos meses comiencen a funcionar los primeros usuarios generadores en Buenos Aires.
Inversión
“Vivimos en una zona donde no hay gas natural y para nosotros la calefacción es fundamental”, cuenta Alejandro Visentini, uno de los primeros “prosumidores” de Santa Fe, provincia que hasta enero de este año contaba con 151 usuarios generadores. Con el dinero de la venta de un terreno, Visentini y su esposa decidieron instalar siete paneles solares. La inversión fue de 140 mil pesos en 2016. Alejandro recuerda que en ese momento el dólar estaba a $14, es decir que invirtieron unos 10 mil dólares. En la actualidad, una instalación para un hogar de cuatro personas cuesta entre 160 y 180 mil pesos, aproximadamente.
En la familia Visentini son seis: el matrimonio y cuatro hijos. Usan la energía solar para seis equipos de aire acondicionado, la heladera, el lavarropas, televisores y la iluminación. Para cocinar y calentar agua usan gas envasado.
En los meses de invierno y verano consumen más energía de la que producen y las facturas que reciben alcanzan los 2500 pesos. “Si no tuviera los paneles, esa factura podría llegar a ser de 15 mil pesos”, señaló Alejandro.
En cambio, en otoño y primavera reciben facturas en cero o incluso, con saldo a favor. Los prosumidores en Santa Fe reciben un precio promocional por la energía que inyectan, mayor al que paga la distribuidora en el mercado mayorista. La diferencia es cubierta por el Estado provincial.
Hace tres años, se pagaba a los prosumidores $5,5 el kwh. El año pasado, el programa se amplió y permitió la incorporación no sólo de usuarios residenciales, sino también comerciales, industriales y asociaciones civiles. Con este esquema, a los generadores más grandes se les paga $ 5 pesos el kwh mientras que los más chicos $ 7,32.

28/05/2019

Fuente: La Nación 

2019-05-28T17:22:22+00:00